22 nov 2010

Absolutismo


Hoy tuve una epifanía…

Esta mañana desperté con la televisión y sentí cierto desagrado al oír el nombre de un conocido partido político en un programa de noticias…
…y es que esta necesidad del ser humano a la afiliación no ha sido exactamente eficiente cuando hablamos de política.

Según Maslow, el ser humano siente la necesidad de asociarse, de ser aceptado, de participar…
¿Participar? Dirán. ¿Qué es eso?

¿Seremos ovejas de un rebaño, nada más?
Entonces, ¿el Estado es el pastor o el miedo al lobo?
El quién versus el qué.

Es una situación paradójica (y vale entender el concepto de paradoja a cabalidad) sabiendo que son nuestras decisiones las que hacen la diferencia.

Es necesario preguntarnos diariamente quién nos está dirigiendo y hacia dónde. Hacer de esta interrogación una necesidad como la de comer o dormir. Alinear nuestros objetivos a los de nuestro país para conocer nuestro nivel de satisfacción.

No soy derechista, ni izquierdista, ni de la liga justiciera. Nada de eso existe en la política.

Solo intento, y espero que efectivamente, quitar paradigmas:

La diferencia entre los partidos políticos no radica en el número de seguidores que tienen ni en el emblema que llevan. Radica en quién da la cara y bajo qué ideología. Necesitamos gente comprometida.

Hagamos un recuento:
Hace algunas décadas las mujeres no tenían acceso a una educación universitaria. Hace algunos años la idea de un presidente negro era solo una profecía. Hace algunos meses el matrimonio entre personas del mismo sexo era inconcebible.

El cambio está sucediendo. No lo dejemos perderse en las “noticias”. Entre los miles de correos, mensajes de texto y los periódicos que usamos para limpiar el desmadre del perro.

La realidad es un reproche a nuestra falta de interés y esta política cuasi autócrata del Estado que parece estar basada en reclamar derechos y omitir deberes es nuestra responsabilidad.

El Gobierno trabaja bajo “gracia divina” y simplemente tiene la ventaja de estos factores muy poco casuales.
Nosotros tenemos la ventaja del voto.

Tarea: ¿Hacer política o ser parte de la política?

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