Hoy tuve una epifanía...
“Querido Santa Claus,
Quiero que este año mis conciudadanos mexicanos compren en Soriana en vez de Wal-Mart, pero sepan por qué es bueno que Wal-Mart exista en el mercado.
Que conozcan nuestra tierra antes de irse de mochileros por Europa, que apuesten por el turismo nacional y presuman las maravillas que han visto.
Que en sus guardarropas haya Pineda Covalín al igual que Dolce & Gabbana.
Que lean Pedro Páramo previo a la saga de Crepúsculo para que ya no se les tilde de tontos…
…que se informen, que voten, que protesten, que procuren por nuestro país.”
Hoy, por enésima vez, me encuentro sentada, pierna cruzada, ceño fruncido, en la terminal 2 de Cd. De México esperando que Aeroméxico de luz verde a mi avión ya demorado 1 hora, antes que acabe yo mentándole la madre a alguien, ya sea a la tripulación, al vecino o al lector de este blog a través de esta historia.
He dado muchas vueltas al tema, ya que mis últimos 10 vuelos han estado atrasados, y caí en la conclusión que la pérdida de enfoque en el cliente y el mal servicio son consecuencia directa de la falta de competencia en la industria del transporte aéreo para el segmento que atiende esta aerolínea.
El declive económico aunado a nuestra costumbre proteccionista no puede ser más que obra de nuestro gran espíritu sarcástico. En vez de promover la libre competencia en un mercado saturado, hacemos más ricos a los ricos y nos ensartamos en este ballet cómico-trágico que se llama monopolización.
Tengo la impresión que si desde niños jugáramos más aquel juego de mesa (Av. Telmex, Av. Pemex, CFE, arca comunal…y a la cárcel) en vez de seguir jugando a las escondidas, la probabilidad que todos entendamos el panorama general de nuestro país aumentaría, y quizás así y solo así decidamos ir a votar en tiempo de elecciones en vez de botar el futuro a la basura por abstención.
El PAN que irónicamente genera hambre, el PRI que ya no reacciona, y el PRD que de democracia no puede hablar…a eso se ha orillado nuestra política populista (en sentido peyorativo) con matices corporativistas: todo se pretende privatizar de tal manera que al final quede siempre en manos de los conglomerados de políticos corruptos y sus alianzas a ciertas empresas con el fin de crear una mayor disparidad entre las clases sociales en el país.
El neo-mexicanismo debería ser algo como el neoclasicismo donde exista cierta estética en la morfología de las pirámides sociales, gubernamentales…pero donde todas sus partes sean prácticas y funcionales…donde no se tenga miedo a adoptar lo extranjero y hacerlo propio.
En vez de defender esa actitud ciegamente pseudo-patriótica, deberíamos demostrar identidad pero siempre con apertura, promover nuestra cultura mientras damos bienvenida a un mundo ya globalizado, ponernos todas las marcas pero tener tatuada nuestra camiseta, ser un zurdo testarudo con tendencias ambidiestras.
Verde, blanco y… ¿ya es Nochebuena?

Este ha sido mi favorito hasta ahora!
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