Hoy tuve una epifanía…
Es domingo por la mañana. El reloj cuenta las 10. Una niña pequeña bebe un vaso de leche mientras se distrae con un programa de televisión. Siente angustia entre tanta risa. En la pantalla la parodia del superhéroe americano. Se oyen las palabras: “¡Oh! Y ahora… ¿Quién podrá defendernos?”
En un país reconocido por su patriotismo, su constante lucha por independencia, y su remarcable cultura colectivista, sucede un fenómeno que contradice las creencias que el pueblo pregona.
Es un fenómeno que nació de nuestra tolerancia por el desacato a las reglas y nuestra insistencia por hacernos de la vista gorda y contribuir…cuando se compraba piratería, cuando no se iba a votar o cuando se pagaba la “mordida" a un policía sin pudor.
Se evitó por todos los medios la cultura de la prevención y se esperó pacientemente, como si la historia no hubiera demostrado ya, que la credulidad es una plataforma que permite la expansión del mal y que estar bien informados es siempre indicio de mejora.
No porque actualmente el nivel de crimen haya disminuido, en apariencia y solamente en algunos estados de nuestro país, significa que hemos curado la enfermedad. Tenemos la costumbre de auto-medicarnos y no cumplir con la premisa que, por más que los síntomas hayan desaparecido, la medicina debe seguir tomándose de acuerdo a la receta:
Dr. Chapatín
Médico General
- Ser parte del cambio
1 comprimido al día antes del desayuno
- Leer el periódico
1 gragea al día por las mañanas
- Abrir los ojos (lo que sucede a nuestro alrededor es real)
1 tableta 3 veces al día
Comienza un nuevo año, y con este nuestros propósitos a cumplir se renuevan y nuestras posibilidades de aportar a la mejora del escenario nacional aumentan.
¿… y si “sin querer queriendo” le ganamos a los malos hábitos?
¿… y si “sin querer queriendo” le ganamos a los malos hábitos?
Empecemos seguros y decidamos ya lo que queremos para nuestro país…y por qué no...llamemos al superhéroe, votemos por el buen político e impulsemos, desde la privacidad de nuestros hogares, el regreso de la paz al pueblo sometido por la ambición de un villano creado por nosotros mismos.
*Foto: Paint Marvels

Un aplauso para ti :) Es uno de los mejores que has escrito. Felicidades!
ResponderEliminarExcelente declaración de lo YA dicho..el cambio está en nosotros y somos nosotros mismos, partiendo de la "privacidad" de nuestros hogares el super heroe que México espera...sin embargo, queda una duda...¿cabrá, en un nido de ratas, la medicina pruficadora, el antídoto puro que parte de la esperanza? ¿será la no tolerancia hacia lo malo, lo corrupto, en verdad una opción en un México de armas por doquier? Me llama la atención la mención de dos personajes (el Dr. Chapatín y el Chapulín Colorado) que nunca curaron ni salvaron a nadie. Bonachones, sí. Salvadores, no.
ResponderEliminarNo pretendo ser crítica en exceso ni mostrar medio ápice de negatividad o pesimismo, solo busco profundizar más entre tus líneas, buscando la solución práctica y metódica a un país que necesita más que una curita, un transplante de médula.
A través de mis líneas llamo a nuestro pueblo a la acción, porque es nuestra gente quien lleva el futuro de nuestro país en los hombros y es solo a través del ejercicio del voto pre-analizado, que un país que no es necesariamente Suecia pero tampoco Venezuela, lo que gatillará resultados.
ResponderEliminarNo propongo una "no tolerancia" hacia lo malo, ya que lo malo no se puede cambiar...en cambio, podemos empezar a hacer LO BUENO.
Las armas en su ejercicio de la doctrina del shock nos ponen en una realidad escalofriante, pero habría que ver que las armas y el narco son el medio, pero no el fin (tampoco lo es la fortuna de los narcos)
Finalmente...mis menciones de personajes "célebres" de la TV mexicana son solo un toque para familiarizarnos con el texto. Como bien lo dijiste, los superhéroes somos nosotros.
De qué color es tu traje?